Este blog tiene como finalidad transmitir de manera profesional la sabiduría holística y espiritual universal.
lunes, 12 de agosto de 2013
¿ Porqué el 7, es un número mágico?
El humo limpia
El humo limpia las energías de las personas y los hogares, así como de cualquier objeto que desees descargar. Purifica los ambientes y ahuyenta las energías negativas.
Para hacer una limpieza de casas puedes recurrir a las generosidad de la tierra que nos regala numerosas hierbas limpiadoras que puedes dejar secar para después quemar en una limpieza.
Las hierbas más apropiadas para limpiar son:
- Vainilla – aleja las energías negativas, aromatiza el ambiente
- Romero – abre los portales dimensionales superiores.
- Salvia – tiene poderes desinfectantes y purificadores del ambiente
- Laurel – abre la mente a una nueva conciencia
- Eucaliptu – limpia energéticamente y aleja el estrés
- Lavanda – atrae buena suerte y éxito
- Flor de limonero – protege contra la envidia y el mal de ojo.
- Ruda – rechaza las energías negativas y las bloquea
Selecciona estas hierbas cuando estén frescas y ponlas a secar o puedes comprarlas ya secas en hierberas especializadas. Pon un puñado de cada una de las hierbas seleccionadas en un recipiente apto para el fuego, que puede ser un brasero o una bandeja de metal.
Elige un día deluna nuevapara hacer la limpieza y la puedes concretar a cualquier hora, con luz de día.
Enciende las hierbas – puedes ayudarte con algunas varas de incienso o conitos como combustible – y apenas empiecen a humear crea una cruz yendo hacia los cuatro puntos cardinales con el humo, empezando desde el norte y terminando en el sur. Recorre toda la casa con este humo repitiendo: Purifico este hogar y abro las puertas de mi casa y mi corazón a la luz divina… Qué reinen la alegría, el amor y la paz en cada habitación y que los Ángeles se posen en su techo para cuidarnos de todo mal. Que así sea. Una vez terminado el recorrido ponlo sobre el suelo y con las manos ahuecadas dirige el humo hacia tu cuerpo, empezando por la cabeza, el rostro (con los ojos cerrados), continuando por la garganta, el pecho, y finalizando por los pies… luego cruza sobre el bracero 3 veces en cruz repitiendo: Purifico este hogar y abro las puertas de mi casa y mi corazón a la luz divina… Qué reinen la alegría, el amor y la paz en cada habitación y que los Ángeles se posen en su techo para cuidarnos de todo mal. Que así sea… Cuando termines puedes abrir las ventanas para que salgo el humo y puedes proceder a poner orden. Las cenizas que quedaron de esta quema de hierbas, una vez frías, puedes lanzarlas al jardín o en su defecto por el drenaje del lavaplatos.
Ahora a disfrutar de tu hogar completamente limpio de energías negativas.
Puedes repetir este ritual cada vez que sientas que el ambiente está cargado, tomando en cuenta que siempre debes realizarlo en los días de Luna Nueva.
Pronuncia solo palabras positivas
"Hablar no consiste sólo en articular sonidos. Cada palabra
pronunciada posee unas vibraciones que le dan la posibilidad de
actuar como una fuerza constructiva o destructiva. La mayoría de
la gente no es consciente de ello, y por esto se producen tantos
daños y ruinas cuya única causa han sido las palabras.
Cualquier palabra pronunciada provoca necesariamente ciertos
sentimientos; por esto, si pronunciáis palabras constructivas y
vivificantes, muy rápidamente despiertan los sentimientos
correspondientes. En el momento en que un actor entra en escena,
evidentemente no siente los sentimientos de amor, o de cólera o
de desespero, etc., del personaje que debe encarnar. Pero
comienza a hablar y, cada vez más, debido a las palabras que
pronuncia, no sólo comienza a sentir estos sentimientos, sino que
transmite una emoción a los espectadores, porque las palabras
desencadenan unas fuerzas y son estas fuerzas las que influyen en
el público. Cuando reflexionamos sobre estos hechos, comprendemos
que debemos poner mucha atención en nuestras palabras para evitar
pronunciar aquellas que puedan producir desgracias y destrucción."
Omraam Mikhaël Aïvanhov
El tiempo y el pensamiento crean el miedo
El tiempo y el pensamiento crean el miedo
¿Qué hace que surja el miedo, pues? El tiempo y el pensamiento crean el miedo ‑el tiempo como ayer, hoy y mañana-; existe el miedo de que algo podrá ocurrir mañana: la pérdida del empleo, la muerte, el hecho de que la esposa o el marido puedan dejarme, de que la enfermedad y el dolor que experimenté hace algunos días se repitan.
Ahí es donde el tiempo interviene. El tiempo, que envuelve lo que el vecino pueda decir de mí mañana, o el tiempo que hasta ahora ha encubierto algo que hice muchos años atrás. El tiempo como miedo de que no se realicen algunos deseos profundos y secretos. De manera que el tiempo forma parte del temor, el temor a la muerte que llega al final de la vida o que puede estar esperando a la vuelta de una esquina; y por eso tengo miedo. Así, el tiempo envuelve al miedo y al pensamiento. No existe el tiempo si no existe el pensamiento. El pensar en lo que ocurrió ayer, y el temer que vuelva a repetirse mañana, es lo que engendra tanto el tiempo como el miedo.
Por favor, observen esto, mírenlo ustedes mismos, no acepten ni rechacen nada, sino escuchen, descubran por si mismos la verdad de esto; no se detengan meramente en las palabras para decir si están o no están de acuerdo; sigan adelante. Para encontrar la verdad se requiere sensibilidad, pasión por descubrir, y una gran energía. Entonces descubrirán que el pensamiento engendra el miedo; el pensar en e pasado o en el futuro ‑siendo el futuro el siguiente minuto, o el siguiente día, o diez años después- el pensar acerca de ello hace de ello un acontecimiento. Y el pensar en un acontecimiento que fue placentero ayer, mantiene y da continuidad a ese placer, no importa que ese placer sea sexual, sensorio, intelectual o psicológico. El pensar acerca de ello y construir una imagen como hace la mayoría de la gente, le confiere a ese acontecimiento pasado una continuidad a través del pensar, y eso engendra más placer.
¿Qué hemos de hacer? Cuando el pensamiento se da cuenta de que no puede hacer nada con el miedo porque él crea el miedo, entonces surge el silencio; entonces hay una negación completa de cualquier movimiento que engendre temor. Y viendo que el miedo no puede ser meramente analizado y descartado, sino que siempre estará allí, la mente también ve que el análisis no es el camino. Entonces uno se pregunta: ¿cuál es el origen del temor? ¿Cómo surge?
Dijimos que es engendrado por el tiempo y el pensamiento. El pensamiento es la respuesta de la memoria, y el pensamiento crea el miedo. También dijimos que el miedo no puede cesar mediante el mero dominio o represión del pensamiento, o tratando de transmutar el pensamiento, o complaciéndonos en todas las tretas que nos jugamos a nosotros mismos. Al darse cuenta de todo este patrón sin elección alguna objetivamente, y al ver todo esto por sí mismo, el propio pensamiento dice: “estaré quieto sin control ni represión alguna”. “Estaré silencioso”.
Así el miedo llega a su fin, lo cual significa el cese del sufrimiento y la comprensión de uno mismo, el conocimiento de uno mismo. Sin este conocimiento no hay fin para el dolor y el miedo. Sólo una mente que está libre de miedo puede enfrentarse a la realidad.
Krishnamurti
De su libro “El Vuelo del Águila”
Decir adiós, enfrentando la muerte
Decir adiós, enfrentando la muerte
Viví terriblemente ese dolor desde el día en que mi papá partió de esta vida, su cuerpo ya estaba demasiado maltrecho a causa de una larga y triste enfermedad que atravesó con una entereza increíble, dando todo el tiempo muestras de su enorme fe desde la sincera aceptación de su devastadora enfermedad, por momentos en vez de consolarle nosotros era él quien nos daba apoyo, fortaleza y conformidad.
Arrastré ese dolor por años y mantuve un dilema enorme cuestionando a Dios porqué le toco sufrir esa cruel enfermedad que le fue desgastando y destruyendo día a día. ¿Por qué tuvo que partir cuando aun le hubieran quedado bastantes anos de vida entre nosotros?
Era inevitable confrontar a Dios, me llenaba de coraje de rebeldía ante la realidad no asimilada de esa muerte. Era una lucha interna sumamente difícil y conflictiva que me me hacia mucho daño a nivel espiritual a pesar de mis creencias religiosas y de mi espiritualidad.
Llegó un momento en que fui necesitando buscar paz y la encontré a través de la meditación y de la oración. Poco a poco la meditación cobró una importancia mayor en mi rutina diaria. La meditación empezó a darme experiencias profundas en que podía conectarme con el mundo espiritual y recibir guías y ayudas no solo para mi sino para los seres especiales que conforman mi mundo mas personal. Un día a través de una profunda meditación en medio del silencio más absoluto, tuve una experiencia transcendental que cambió mi vida totalmente, sentí la presencia de mi padre quien me dijo estas palabras: “Hija, Dios te bendice, yo estoy feliz, déjame proseguir y se tu también feliz” Su rostro estaba rodeado de una luz blanca resplandeciente sumamente brillante.
Hoy siento que yo atraje esa experiencia espiritual, de hecho pedía en mis oraciones la forma de erradicar ese dolor que parecía superado pero que seguía vivo dentro de mi haciendo mucho daño. A partir de ese encuentro con mi padre, comencé a sanar, encontré una auténtica y consistente paz y confirmé cuan real y grandioso es ese Poder Superior Divino en el cumplimiento de nuestras intenciones si van acompañadas de una fe absoluta y de una verdadera fe.
Es maravillosa y esperanzadora la forma en que hoy puedo entender y afrontar el tema de la partida de esta vida. Pude dejar ir a mi padre y aun así aunque parezca contradictorio es cuando más cerca le siento de mí, sé que me cuida y me guía y esta ahí junto a mi ángel guardián, especialmente cuando tengo una preocupación o una decisión importante y necesito luz que alumbre el sendero. Él ahora vive felizmente en mi corazón.
Por fin le dije adiós a mi padre, en el sentido humano, desde ese momento pude lograr una grandiosa sensación de liberación y a la misma vez adquirí una nueva concepción de la muerte . Aun mi madre está conmigo, pero sé que cuando le llegue el momento de emprender su viaje aunque exista una natural tristeza por echarla de menos en el día a día, podré sin embargo afrontar el proceso desde otra perspectiva y estaré mejor preparada para dejarla partir serena y apaciblemente, a fin de cuentas es cuestión de tiempo, lo de ir al viaje hacia la otra dimensión pues tarde o temprano lo emprenderemos cuando nos llegue el momento.
Hablando de dopamina
Cuando hacemos un largo viaje en coche con niños, no dejamos de imaginar el momento en el que bajaremos del vehículo y podremos disfrutar de nuestro destino. La dopamina es el neurotransmisor encargado de motivarnos en los momentos difíciles con la promesa de una recompensa, según un estudio del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).
Estudios previos ya habían demostrado que las neuronas productoras de dopamina se estimulan cuando los animales reciben una recompensa inesperada. En estos, sin embargo, la recompensa se otorgaba inmediatamente, cuando en la vida real, la gratificación suele hacerse esperar.
Por esta razón, el equipo de científicos del MIT decidió estudiar los cambios en la dopamina durante la consecución de un objetivo lejano. Para ello, entrenaron a ratas para que se orientaran hacia la comida en un laberinto complejo. Con la ayuda de una tecnología pionera llamada FSCV, midieron la cantidad de dopamina liberada en una zona determinada del cerebro conocida como cuerpo estriado.
Los resultados mostraron que cuanto más se acercaba la rata al premio más cantidad de dopamina liberaba, a modo de indicador de proximidad. También que la cantidad aumentaba según se incrementaba el tamaño del premio esperado. La dopamina sería por tanto un indicador interno que ayuda al animal a avanzar hacia su objetivo y estimar la distancia a la que se encuentra.
Según los científicos, estos hallazgos son aplicables al ser humano, ya que los pacientes con párkinson, cuya señalización de la dopamina se ve afectada, tienen problemas para motivarse en la consecución de una tarea larga.



